Es para ti si…
- Tienes un acúmulo de volumen en el abdomen, los flancos o los muslos.
- Estás en tu peso o cerca de él y quieres afinar una zona.
- Prefieres empezar por un tratamiento sin agujas.
- Quieres complementar otros tratamientos corporales o tus hábitos.
- Buscas un plan realista, sin promesas de adelgazar.
¿Qué es la cavitación?
La cavitación es un tratamiento de cabina que aplica ultrasonidos de baja frecuencia sobre la zona. Esas ondas generan pequeñas burbujas en el tejido graso que, al colapsar, alteran la membrana de las células grasas y facilitan que liberen su contenido. Después, el organismo lo elimina de forma progresiva a través del sistema linfático.
No hay agujas ni cortes. Durante la sesión se aplica un gel y se desliza el cabezal por la zona; algunas personas notan calor, un ligero cosquilleo o un zumbido en el oído, que es normal y desaparece al terminar. Es un tratamiento suave, pensado para afinar el contorno poco a poco.
Cavitación en abdomen, flancos y muslos: para quién tiene sentido
Las zonas más habituales son el abdomen, los flancos, las cartucheras y la cara interna de los muslos. La cavitación en el abdomen, por ejemplo, tiene sentido cuando hay un volumen localizado que no se va del todo con tus hábitos.
Es importante decirlo claro: no es un tratamiento para adelgazar ni sustituye a la alimentación y la actividad. Tiene más sentido cuando estás en tu peso o cerca de él y el objetivo es afinar el contorno. Si la grasa es más resistente, existen tratamientos médicos de la doctora para la grasa localizada, como la hidrolipoclasia, que combina una infiltración con ultrasonidos.
Por qué la combinamos con drenaje
Lo que se moviliza con la cavitación tiene que salir del cuerpo, y eso depende en buena parte de la circulación linfática. Por eso la acompañamos de drenaje, con sesiones de drenaje linfático o de LPG según tu plan. Te diremos cuándo conviene hacer el drenaje respecto a cada sesión de cavitación, porque el momento importa.
También te pediremos que bebas agua, que te muevas después de la sesión y que cuides la alimentación esos días. Son gestos sencillos que ayudan a que el tratamiento rinda.
Qué resultados puedes esperar
El cambio es progresivo y se aprecia mejor en la ropa y en las medidas que en el peso, que apenas varía. Hay personas que notan la zona más definida tras las primeras sesiones y otras que necesitan más tiempo: depende de la zona, de la cantidad de grasa y de cómo responde cada cuerpo. Hacer una foto o tomar medidas al empezar ayuda a ver el cambio con objetividad.
Lo conseguido se mantiene si conservas tu peso y tus hábitos. Como la cavitación es un tratamiento suave, encaja bien como apoyo dentro de un plan corporal más amplio.
Una cabina de estética con criterio médico
La cavitación la realiza el equipo de estética de la clínica, que forma parte de un centro médico dirigido por la Dra. Johana Mendoza. Antes de empezar hacemos una valoración del caso: miramos la zona, comprobamos que el volumen es grasa y no retención o flacidez, y repasamos contigo tu salud para descartar contraindicaciones.
Con eso te proponemos un número de sesiones razonable y te explicamos qué puedes esperar, sin promesas de tallas. Si vemos que tu caso necesita un enfoque médico, te lo decimos y lo puede valorar la doctora, que lo combina con sus tratamientos cuando tiene sentido.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


