Es para ti si…
- Tu piel se ve fina, apagada o con poca calidad.
- Notas el contorno de ojos cansado, con la piel arrugada o fina.
- Tienes poros, textura irregular o pequeñas cicatrices.
- Quieres mejorar la piel sin rellenar ni cambiar volúmenes.
- Buscas un tratamiento regenerativo para cara, cuello o escote.
Qué son los polinucleótidos y el PDRN
Los polinucleótidos son fragmentos de ADN purificados, habitualmente de origen marino, que se usan en medicina estética por su papel en la regeneración de la piel. El PDRN es una molécula de la misma familia, de cadenas más cortas, y en el lenguaje del día a día ambos términos se usan casi como sinónimos.
Una vez en la piel, actúan como un apoyo para las células que la mantienen: favorecen la hidratación y la reparación del tejido, y estimulan la actividad de los fibroblastos, que son los que producen colágeno. Por eso los polinucleótidos faciales no rellenan ni cambian volúmenes: mejoran la calidad de la piel poco a poco.
Para qué se usan
Los polinucleótidos encajan especialmente en pieles con poca calidad: finas, apagadas, con textura irregular o con signos de daño solar. Las zonas más habituales son:
- Cara: para mejorar textura, firmeza y luminosidad de forma global.
- Contorno de ojos: una de las zonas donde más se usan, por lo fina que es la piel. Lo explicamos en el tratamiento de ojeras.
- Cuello y escote: zonas donde la piel envejece pronto y que a menudo se descuidan.
- Poros y pequeñas cicatrices: como apoyo para mejorar la textura.
También conviene saber lo que no hacen: no sustituyen a un relleno cuando se ha perdido volumen, ni a un tratamiento tensor cuando la piel se ha descolgado. Su terreno es la calidad de la piel, y ahí es donde se nota el cambio.
Polinucleótidos, skinbooster o exosomas
Los tres trabajan la calidad de la piel, pero cada uno desde un ángulo distinto. Un skinbooster se centra sobre todo en la hidratación y la luminosidad. Los polinucleótidos ponen el foco en la regeneración del tejido, por eso se eligen a menudo en pieles más finas o castigadas. Y los exosomas se usan como complemento tras tratamientos que abren microcanales, como el microneedling.
No compiten entre sí: con frecuencia se combinan dentro de un mismo plan, en el orden que más sentido tenga para tu piel. Si dudas entre uno y otro, la valoración sirve precisamente para eso: ver cómo está tu piel hoy y qué le va a aportar más.
Cómo trabaja la Dra. Johana Mendoza
La medicina regenerativa es una de las áreas a las que la doctora se dedica, y su forma de entenderla es sencilla: antes de corregir, hay que cuidar la piel. En la valoración estudia el grosor, la hidratación y la textura de tu piel, revisa tu historia clínica y te explica si los polinucleótidos son lo que necesitas o si te conviene empezar por otra cosa.
Muchas veces los propone para preparar la piel antes de otros tratamientos, o como mantenimiento entre ellos. Si los indica, ajusta las zonas y el número de sesiones a tu caso, y te acompaña con revisiones para valorar cómo responde tu piel. Ese criterio honesto de recomendar lo justo, junto con un trato cercano, es lo que más destacan sus pacientes de la clínica de Hortaleza.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


