Es para ti si…
- Sudas en las axilas aunque no haga calor ni estés haciendo ejercicio.
- Eliges la ropa pensando en que no se noten las manchas.
- Los antitranspirantes ya no te funcionan o te irritan la piel.
- Te sudan las manos y te incomoda dar la mano o usar el móvil.
- El sudor te condiciona en el trabajo o en tus relaciones.
Qué es la hiperhidrosis
La hiperhidrosis es una sudoración excesiva, mayor de la que el cuerpo necesita para regular la temperatura. Lo más frecuente es que afecte a zonas concretas: la hiperhidrosis axilar, el sudor en las manos o en los pies y, a veces, la cara. Suele empezar en la adolescencia o en la juventud, y se dispara con el calor, con los nervios o sin un motivo claro.
No es una cuestión de higiene ni de falta de cuidado. Es un funcionamiento exagerado de las glándulas sudoríparas que puede afectar mucho al día a día: cambiarse de camiseta varias veces, evitar ciertos colores, esconder las manos o tener la piel de las axilas irritada por los productos.
Cómo reducimos la sudoración excesiva en las axilas
Para la sudoración excesiva en las axilas, el tratamiento médico más habitual consiste en microinyecciones superficiales repartidas por toda la zona que suda. Se aplica un neuromodulador que bloquea de forma temporal la señal nerviosa que activa las glándulas: es toxina botulínica tipo A, un medicamento de prescripción que solo puede indicar y administrar un médico. Es el mismo principio que se usa para suavizar las arrugas de expresión, aplicado a las glándulas del sudor.
Las glándulas no se eliminan; solo dejan de recibir la orden de sudar durante un tiempo, así que la piel tratada queda mucho más seca hasta que el efecto pasa. El resto del cuerpo sigue sudando con normalidad. Cuando la sudoración vuelve, el tratamiento se puede repetir.
En las manos y en los pies también puede aplicarse, aunque son zonas más sensibles y la indicación se valora caso a caso.
Qué puedes esperar en tu día a día
Lo habitual es notar el cambio en pocos días: menos humedad, menos marcas en la ropa y menos necesidad de cambiarte a lo largo del día. El efecto es temporal, porque las glándulas vuelven a activarse poco a poco, así que el tratamiento se plantea por ciclos: cuando notas que el sudor regresa, se repite.
Muchas personas prefieren hacerlo antes de los meses de más calor o de una época con más compromisos, como una boda o un cambio de trabajo. La doctora te ayuda a planificarlo según tu calendario y según cómo hayas respondido la primera vez.
Antes de tratar, entender por qué sudas
La sudoración excesiva no siempre es una hiperhidrosis primaria. A veces aparece por cambios hormonales, problemas de tiroides, algunos medicamentos u otras causas que conviene estudiar. Por eso la Dra. Johana Mendoza empieza siempre por una valoración médica: cuándo empezó, en qué zonas, si sudas también de noche o por todo el cuerpo y qué has probado ya.
Si algo apunta a otra causa, te lo dirá con claridad y te recomendará que lo estudie tu médico antes de tratar. Y si el tratamiento encaja contigo, delimita bien la zona que suda para repartir la dosis donde hace falta, sin pasarse. Es la forma de trabajar que repiten sus pacientes: honestidad, trato cercano y lo justo, ni más ni menos.
Si además te depilas las axilas, puedes combinarlo con la depilación láser; la doctora te dirá cómo organizar las sesiones para que no coincidan.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


