Es para ti si…
- Te ves enfadada o cansada por el entrecejo, aunque no lo estés.
- Las líneas de la frente se te quedan marcadas incluso en reposo.
- Al sonreír se te marcan las patas de gallo más de lo que te gustaría.
- Quieres suavizar las arrugas sin que se note que te has hecho algo.
- Prefieres prevenir antes de que las líneas se queden fijas.
Por qué aparecen las arrugas de expresión
Cada vez que frunces el ceño, levantas las cejas o sonríes, unos músculos pequeños tiran de la piel. Con los años, y a fuerza de repetir el mismo gesto miles de veces, la piel se pliega siempre por el mismo sitio y aparecen las arrugas de expresión.
Al principio solo se ven al gesticular: son arrugas dinámicas. Con el tiempo la piel pierde colágeno y elasticidad, y algunas se quedan marcadas también en reposo. Las zonas más habituales son tres:
- Arrugas de la frente: las líneas horizontales que aparecen al levantar las cejas.
- Entrecejo: los pliegues verticales entre las cejas, los que dan aspecto de enfado o de cansancio.
- Patas de gallo: las líneas que salen del rabillo del ojo al sonreír.
Relajar el músculo, no paralizar la cara
El tratamiento consiste en microinyecciones muy precisas de un neuromodulador en los músculos que provocan cada arruga. El producto es toxina botulínica tipo A, un medicamento de prescripción que solo puede indicar y administrar un médico; por eso cada dosis se decide en consulta, a la medida de tu gesto.
Al relajar parcialmente esos músculos, la piel deja de plegarse con tanta fuerza: las líneas se suavizan y se frena que se marquen más. El resto de la cara sigue moviéndose con normalidad, así que puedes sonreír, sorprenderte o enfadarte, solo que sin esa tensión que se queda grabada. Es el mismo principio que se usa en el tratamiento del bruxismo, aplicado a otros músculos.
Las arrugas dinámicas suelen responder bien. Si ya hay líneas marcadas en reposo, a menudo conviene acompañarlo con tratamientos que mejoran la calidad de la piel, como un skinbooster, porque relajar el músculo no rellena un pliegue que ya se ha formado.
Normal o fuerte: la dosis se adapta a tu musculatura
No todas las frentes son iguales. Hay personas con una musculatura de expresión suave y otras con un gesto muy potente, que necesitan más producto para conseguir el mismo efecto. Por eso trabajamos con dos niveles:
- Antiarrugas Normal: para musculaturas moderadas o arrugas que empiezan a marcarse en las zonas habituales del tercio superior de la cara.
- Antiarrugas Fuerte: para gestos más intensos o arrugas más marcadas, cuando hace falta más dosis o tratar más zonas.
No tienes que elegirlo tú. La doctora lo decide en la valoración, al verte gesticular, y te explica qué zonas incluye en tu caso y por qué.
Cómo trabaja la Dra. Johana Mendoza
Antes de tratar nada, la doctora te pide que gesticules: que frunzas el ceño, que levantes las cejas, que sonrías. Así ve qué músculos tiran más, si hay asimetrías y cómo se mueven tus cejas, porque una dosis mal repartida en la frente puede hacer que la mirada se vea más pesada.
Su criterio es el de menos es más: prefiere quedarse corta y ajustar en la revisión antes que dejarte una cara rígida. Sus pacientes lo repiten en las reseñas: resultados naturales y una doctora que te dice con honestidad lo que necesitas, aunque a veces sea menos de lo que venías a pedir. Si lo que te preocupa encaja mejor con otra opción, como la armonización facial, también te lo dirá.
En la clínica de Hortaleza, la valoración y el tratamiento los hace siempre ella, con más de 15 años de experiencia en medicina estética.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


