Es para ti si…
- Tus labios quedaron más grandes o con una forma que no te gusta.
- Notas bultos o irregularidades tras un relleno.
- El producto se ha desplazado fuera de la zona tratada.
- Ves un tono azulado o hinchazón bajo la ojera tras un relleno.
- Quieres empezar de cero antes de un nuevo tratamiento.
¿Qué es la hialuronidasa?
La hialuronidasa es una enzima que descompone el ácido hialurónico. Tu cuerpo ya la produce de forma natural, y es una de las razones por las que los rellenos se reabsorben con el tiempo. Aplicada por un médico en la zona tratada, acelera ese proceso y permite disolver el ácido hialurónico en cuestión de horas o días, en lugar de esperar meses. La dosis y la técnica cambian según la zona: no es lo mismo corregir un labio que una ojera, donde la piel es mucho más fina.
Es un medicamento que solo puede administrar un médico, y su uso exige saber qué producto hay, dónde está y cuánto conviene disolver. Solo actúa sobre el ácido hialurónico: no sirve para rellenos de otros materiales, como los permanentes o los bioestimuladores, y por eso es tan importante saber qué te pusieron.
Cuándo conviene disolver un relleno
Los motivos más habituales son:
- Corregir un relleno de labios que ha quedado grande, desproporcionado o con el borde desdibujado.
- Bultos o nódulos que se notan al tacto o se ven al gesticular.
- Producto desplazado fuera de la zona, por ejemplo por encima del labio superior.
- Ojeras con un tono azulado o hinchadas tras un relleno demasiado superficial o abundante.
- Empezar de nuevo: cuando hay producto acumulado de varios tratamientos y conviene limpiar antes de un nuevo diseño.
No siempre hace falta eliminar el ácido hialurónico por completo. A veces basta con disolver una parte para recuperar la forma y la proporción.
Cómo trabaja la doctora: corregir con calma
Corregir un relleno requiere tanta valoración como ponerlo. La Dra. Mendoza estudia la zona, te pregunta qué te pusieron, cuándo y cuánto, y si tienes algún informe o la tarjeta del producto, te pide que lo traigas. Con esa información decide si conviene disolver todo o solo una parte, y qué dosis tiene sentido.
Su criterio es no encadenar tratamientos: tras disolver, recomienda dejar que el tejido se recupere unas semanas antes de valorar un nuevo relleno, si es que hace falta. A veces, cuando la zona recupera su forma natural, resulta que necesitaba mucho menos producto del que llevaba. Conviene saber, además, que durante unos días la zona puede verse algo distinta a como la recordabas, mientras baja la inflamación y el tejido se asienta. Si después quieres retomar, puede plantearte un aumento de labios o una armonización facial con un diseño acorde a tu cara. El primer paso es siempre una valoración médica.
Una situación urgente: cuándo no hay que esperar
En casos poco frecuentes, un relleno de ácido hialurónico puede comprometer la circulación de la zona. Las señales de alarma son un dolor intenso y desproporcionado, palidez o un color violáceo o moteado de la piel en las horas siguientes al tratamiento. Si te ocurre, contacta de inmediato con el médico que te trató o acude a un servicio de urgencias: es una situación en la que la hialuronidasa se usa de forma urgente.
Fuera de esos casos, corregir un relleno es un procedimiento programado, que se hace con calma, tras una valoración y sin prisa por volver a rellenar.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


