Es para ti si…
- Notas la papada o el óvalo menos definidos, con algo de grasa.
- Tienes flacidez leve o moderada en cara, cuello o cuerpo.
- Hay una zona con grasa que no cambia con dieta ni ejercicio.
- Quieres un resultado visible sin cirugía y con una recuperación corta.
- Prefieres una sola sesión a muchos tratamientos repetidos.
¿Qué es el endoláser o endolifting?
El endoláser, también llamado endolifting cuando se usa en la cara, trabaja desde dentro. A través de una micropunción, sin cortes ni puntos, se introduce bajo la piel una fibra óptica muy fina que emite energía láser. Ese calor actúa a la vez en dos niveles: en la grasa, que se reduce en la zona tratada, y en el tejido de sostén, que se contrae y se estimula para producir colágeno nuevo.
Por eso es un láser para la flacidez con un efecto doble: algo de tensión desde el principio y una mejora que sigue apareciendo durante meses, a medida que la piel se reorganiza. No es una cirugía y no retira piel, así que su terreno es la flacidez leve o moderada.
Endoláser en la papada, el óvalo y el cuerpo
En la cara, su uso más frecuente es el endoláser de papada: reduce la grasa bajo el mentón y tensa la piel del cuello, de modo que el ángulo de la mandíbula se ve más limpio. También se usa para redefinir el óvalo cuando las mejillas empiezan a caer junto a la mandíbula. Si dudas entre esta y otras opciones para la papada, en reducción de papada te explicamos cuál encaja según tu caso.
El endoláser corporal se emplea en zonas donde coinciden un poco de grasa y piel floja: abdomen, flancos, cara interna de brazos y muslos o rodillas. Cuando el problema es sobre todo grasa resistente, también puedes ver nuestras opciones para la grasa localizada.
Cómo trabaja la Dra. Mendoza con el endoláser
Es un tratamiento médico que realiza la doctora, y la parte más importante ocurre antes de empezar. La Dra. Johana Mendoza explora la zona, valora cuánta grasa hay, cómo es la piel y cuánto puede retraerse, y te dice con franqueza qué cambio puedes esperar. Si la flacidez es mayor de lo que esta técnica puede resolver, te lo dirá, aunque eso suponga recomendarte otra vía.
Después diseña el tratamiento sobre tu cara o tu cuerpo, marcando por dónde pasar y con cuánta energía, para que el resultado sea proporcionado y no se quede ninguna zona hundida o irregular. Su idea es la de siempre: que se note que estás mejor, no que te has hecho algo.
Recuperación y cuidados después
La zona suele quedar hinchada y algo dolorida los primeros días, y puede salir algún hematoma. Es normal notar la piel algo endurecida o con pequeñas irregularidades al tacto durante unas semanas, mientras el tejido se reorganiza. Según la zona, es posible que te indiquemos una prenda de compresión durante un tiempo y algún cuidado sencillo en casa.
La mayoría de las pacientes retoma su rutina en uno o dos días, evitando el ejercicio intenso, el calor y el sol directo al principio. El resultado se aprecia poco a poco y el aspecto final suele verse a los pocos meses, así que conviene no juzgarlo en las primeras semanas.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


