Es para ti si…
- Te ves la cara más plana o más caída que hace unos años.
- Tu ojera se ha marcado y se nota más hundida.
- Se te ha acentuado el surco entre la nariz y la boca.
- Has perdido peso y la cara se ve más afilada.
- Quieres pómulos sin cirugía, con un resultado discreto.
Por qué el pómulo cambia tanto la cara
El pómulo es uno de los pilares del rostro. Con los años, el hueso y la grasa que lo forman pierden volumen y los tejidos descienden. Ese cambio, a veces muy sutil, tiene consecuencias en cadena: la ojera se ve más profunda, la mejilla se apoya más abajo, el surco nasogeniano se marca y la cara pierde la forma de corazón que tenía en la juventud. En personas que han perdido peso o hacen mucho deporte, ese vaciado puede aparecer antes.
Por eso, cuando alguien consulta preocupado por la ojera o el surco, muchas veces la solución empieza en el pómulo. Recuperar el volumen en el tercio medio devuelve el soporte desde arriba y suaviza esas sombras sin tener que rellenarlas directamente.
Relleno de pómulos con ácido hialurónico: cómo se hace
El ácido hialurónico se aplica en pequeñas cantidades en puntos concretos del pómulo, a la profundidad adecuada para que actúe como soporte. Según cada caso, se trabaja la parte más lateral, que da definición y una sensación de elevación, o la más anterior, que aporta volumen y luz a la mirada.
Es un tratamiento de pómulos sin cirugía que se hace en una sesión y permite ver el resultado desde el primer momento. Puede hacerse solo o como parte de una armonización facial si otras zonas también lo necesitan.
Pómulos sin cirugía: qué puedes esperar
El cambio se ve en el momento, aunque los primeros días puede haber algo de inflamación. Lo que suele notarse no es un pómulo más grande, sino una cara más descansada: la mirada gana luz, la mejilla se ve más alta y la transición hacia la ojera es más suave.
Lo que no hace el relleno es tensar la piel ni corregir una flacidez marcada. Si además de volumen hay tejidos que han descendido, la doctora puede proponerte combinarlo con otros tratamientos, como los hilos tensores o la bioestimulación, en el orden que tenga sentido para ti.
El criterio de la doctora: soporte, no volumen
La Dra. Mendoza estudia tu cara en reposo, al sonreír y de perfil, para entender qué ha cambiado con el tiempo. Si tienes una foto de hace unos años, tráela a la valoración: ayuda a ver qué se ha perdido y a devolver la cara a su sitio, en lugar de crear una nueva.
Su forma de trabajar es prudente: prefiere poco producto bien colocado a unos pómulos que se vean desde lejos. Si tu ojera necesita además un tratamiento específico, te lo explicará y podrá valorarse el tratamiento de ojeras; si el surco sigue marcado después de recuperar el soporte, se puede afinar con el relleno del surco nasogeniano. Y si con menos es suficiente, te lo dirá.
Después del tratamiento
Puedes volver a tu rutina el mismo día. Es normal notar la zona algo inflamada o sensible durante unos días, y a veces aparece algún pequeño hematoma. Durante las primeras 24-48 horas conviene evitar el deporte intenso, el calor fuerte, los masajes faciales y dormir apoyando la cara sobre la zona tratada. En la revisión, pasadas unas semanas, la doctora valora el resultado ya asentado.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


