Es para ti si…
- Notas la piel menos firme, sobre todo en el óvalo o bajo la mandíbula.
- Tienes marcas o cicatrices de acné que no mejoran con cremas.
- Te preocupan los poros abiertos y una textura irregular.
- Quieres mejorar la calidad de la piel, no solo tensarla.
- Prefieres un resultado progresivo que no se note «de golpe».
¿Qué es Morpheus8 y qué es la radiofrecuencia fraccionada?
Morpheus8 combina dos herramientas: microagujas muy finas que entran en la piel a la profundidad elegida y radiofrecuencia, que se libera en la punta de esas agujas en forma de calor. Por eso se habla de radiofrecuencia fraccionada o radiofrecuencia con microagujas: la energía se reparte en muchos puntos diminutos y deja piel sana entre ellos, lo que favorece una recuperación más rápida.
Ese calor controlado contrae el tejido y activa la reparación de la piel, que responde fabricando colágeno y elastina nuevos. El resultado no es un cambio de un día para otro, sino una piel que va ganando firmeza, uniformidad y luz durante las semanas siguientes.
Flacidez facial, poros y cicatrices de acné: qué puede mejorar
Su ventaja es que trabaja varias cosas a la vez. En la cara se usa sobre todo para:
- Flacidez facial leve o moderada en óvalo, mejillas y cuello.
- Cicatrices de acné y marcas que dejan relieve o pequeños hoyos.
- Poros dilatados, textura irregular y piel con aspecto apagado.
- Arrugas finas, por ejemplo alrededor de la boca.
También puede usarse en zonas del cuerpo como el abdomen o los brazos, para la piel menos firme o las estrías, siempre tras valorar cada caso. Si lo que necesitas es sobre todo tensar en profundidad sin agujas, puede encajar mejor Ultraformer; si buscas algo más suave para empezar, el microneedling.
Cómo trabaja la Dra. Mendoza con Morpheus8
La misma tecnología puede dar resultados muy distintos según cómo se programe. Por eso la Dra. Johana Mendoza empieza por mirar tu piel de cerca: qué grosor tiene, dónde está la flacidez, qué tipo de cicatriz es y cómo ha reaccionado tu piel a tratamientos anteriores. Con eso decide la profundidad, la energía y las zonas, en lugar de aplicar el mismo protocolo a todo el mundo.
Su criterio es el de siempre: hacer lo que necesitas y no más. Si con una sesión bien planteada es suficiente, te lo dirá. Y si tu piel necesita prepararse antes, por ejemplo porque está sensibilizada o tiene manchas activas, empezará por ahí, porque una piel preparada tolera mejor el tratamiento y el resultado es más uniforme y natural.
Qué esperar después de la sesión
Al terminar, la piel queda roja y caliente, como tras un día de sol, y puede hincharse un poco. Lo habitual es que esto mejore en dos o tres días; a veces se ven pequeñas marcas de los puntos de entrada que desaparecen en pocos días más. Durante ese tiempo conviene usar las cremas que te indiquemos, no exponerte al sol y no maquillarte las primeras horas.
La mejora se nota de forma progresiva, a medida que se forma colágeno nuevo. Según tu piel y lo que quieras corregir, puede bastar una sesión o puede ser mejor una serie de dos o tres, separadas varias semanas. Planificar bien las fechas te permite hacerlo sin que interfiera en tu agenda.
Información general: no sustituye a una valoración médica. Los resultados varían según cada persona.


